Jun 14 2021

Las Poquianchis, las hermanas asesinas

María L. Rosales F.
Poquianchis las hermanas asesinas
Con este sobrenombre, se les conoce a las cuatro mujeres de la familia González Valenzuela, quienes en 1964 fueron acusadas por trata de personas y asesinatos, en la ciudad mexicana de Jalisco.

Nacidas en El Salto, Jalisco, y conocidas como Las Poquianchis; Delfina, María del Carmen, María de Jesús y María Luisa, fueron en algún momento, a mediados de la década de los años 60, las personas más temidas de México al atribuírsele entre 90 y 150 víctimas, entre mujeres explotadas, recién nacidos y clientes. Son consideradas también las asesinas en serie con más número de muertes de la historia de México. Su apodo se debe al nombre de uno de los burdeles que administraban.

Provenientes de una familia disfuncional, cuyo padre se desempeñaba como policía de gobierno y la madre, una fanática religiosa; las hermanas decidieron, después de la muerte de éstos, invertir su herencia en un prostíbulo  en la ciudad de Jalisco y posteriormente en Guanajuato, aunque estos centros estaban prohibidos en todo el país para aquel entonces.

 

En estos burdeles, las víctimas a las que prostituían contaban entre 12 y 15 años de edad, donde eran sometidas, maltratadas física y psicológicamente, llegando en la mayoría de los casos a la muerte, tras el visto bueno de autoridades corruptas, quienes eran asiduos clientes que apoyaban y protegían a las hermanas.

Todo queda al descubierto cuando una de las víctimas logra escapar y realiza la denuncia. Al ser allanado el prostíbulo consiguen a gran cantidad de jóvenes, casi todas menores de edad y además fueron descubiertas fosas clandestinas, donde encontraron cuerpos de mujeres, fetos y recién nacidos. Oficialmente fueron confirmadas 91 víctimas encontradas en estas fosas comunes, pero ese cree que fueron muchas más.

De las cuatro hermanas, tres fueron acusadas de homicidio, lenocinio, tráfico de personas, crimen organizado, aborto, corrupción de menores, secuestro, inhumación ilegal de restos humanos, corrupción y soborno, siendo condenadas a 40 años de prisión, la pena máxima para aquel entonces. Pero se deja en claro que no cometieron rituales satánicos ni sacrificaban animales, solo sus víctimas eran seres humanos. Su historia se ha visto plasmada en entrevistas, libros y películas.

Del final de estas hermanas se sabe que en 1949, María del Carmen murió de cáncer. Delfina en 1968, después que le cayera en la cabeza una cubeta con cemento. Por su parte, María Luisa falleció de cáncer en 1984 y solo María Jesús murió en su casa ya en libertad.