Aug 19 2022

Los niños ante las labores cotidianas en el hogar

María L. Rosales F.
Hoy día, la relación entre padres e hijos en función a las tareas del hogar que son compartidas se realizan a través de las llamadas “negociaciones”

Existen dentro de las relaciones en el hogar situaciones llamadas negociaciones y también la dualidad premio-castigo en la educación de los hijos. Porque los niños en general no deberían ser premiados o castigados por realizar o no, algunas tareas sencillas en el hogar. Así mismo, el ejecutar estas pequeñas tareas no deberían ser negociables.

Estas actividades asignadas a los niños no deben ser tomadas en función de aliviar la carga a los padres, sino por el contrario, como parte de su educación enseñándolos a ser responsables en sus deberes y fortalecerlos para afrontar el diario vivir. Estas tareas ayudaran a los pequeños, entre otras cosas a desarrollar habilidades motoras, la seguridad en sí mismo, el espíritu colaborador, así como la formación de hábitos y el sentido de la organización.

En cuanto a las habilidades motoras que el niño adquiere a través de realizar pequeñas pero significativas tareas en el hogar, tales como ordenar sus juguetes, arreglar su cama, ayudar a poner o recoger la mesa después de las comidas hará que éste ejercite su desarrollo óculo manual (coordinación ojo-mano), y al realizar estas acciones, estará ejecutando movimientos como el de agarrar y sujetar objetos.

¿Cómo estas actividades fomentarán en el niño la seguridad en sí mismo? En primer lugar, porque el pequeño sentirá que están depositando en él la confianza necesaria para que ejecute estas tareas y en segundo lugar, la seguridad de pertenecer a un grupo familiar y al trabajo en equipo.

Al fortalecer la seguridad en sí mismo, se estará logrando al mismo tiempo el sentido de la organización, fomentando hábitos de orden, higiene y limpieza, desarrollando al mismo tiempo la capacidad para seguir instrucciones y el trabajo grupal, asumiendo el rol que le corresponde en su entorno familiar, acorde a su edad.

Entonces, no está mal involucrar al niño en los quehaceres cotidianos dentro del hogar, por el contrario, hará que éste crezca en un ambiente sano y en perfecta armonía con el medio donde se desenvuelve.